Además de gorda, guarra

Pues sí, las gordas también follamos. No sé si tanto o más que las delgadas porque no sé cómo está la media de sexo entre las mujeres que no se atiborran a donuts pero vamos, la talla de pantalón no delimita las funciones de tu clítoris. A las gordas también nos pica, ya sabéis, ahí abajo, y estamos muy agradecidas de que a veces la vida nos premie con un follagordas que se cruza mágicamente en nuestro camino y nos hace el amor, con mejor o peor talento.

Digo yo, y también lo espero, que a estas alturas del partido no haya ni una sola persona que se lleve las manos a la cabeza porque una gorda encuentre a alguien que se la folle. Además, chicos, ya sabéis: las gordas somos más agradecidas en la cama porque siempre tenemos en mente que quizás ese polvo que nos estáis echando sea el último, ya que puede que un día nuestra suerte se acabe y ya nadie quiera volver a tocarnos ni con un puntero láser.

Por otra parte, hay gente que tiene la cintura tan estrecha como su cerebro y va diciendo alegremente que le da asco follarse a una gorda. Y se quedan tan anchos, como si fuera lo mismo que decir “uy, hígado encebollado, qué asco, no me lo como ni muerta”. Pero bueno, gente hay para todo en esta vida y yo no he venido a solucionar los problemitas de los demás.

Lo que sí es cierto es que todos tenemos nuestros gustos y preferencias. Y seamos sinceros, a todos nos da repelusillo algo. A mí por ejemplo me dan buen repeluco dos cosas: la morcilla y los tíos que se depilan así, de cuerpo entero. La morcilla es que me repugna ya solo con olerla. Y me repugnaba ya antes de saber cómo estaba hecha, que yo soy de las que se cortan un dedo y enseguida se chupan la sangre, no tengo problemas con la sangre. Es el olor nauseabundo que desprende ese alimento lo que a mí me hace vomitar, y eso que para muchas personas es un exquisito manjar.

Y los señores que se depilan. ¿Por qué? ¿Por qué hay hombres haciéndose la depilación láser en este momento porque ya no es que no quieran su vello corporal, es que lo están erradicando para siempre? No logro comprenderlo. Hay tres cosas que no entiendo en esta vida: la metafísica (aunque estoy haciendo pequeños avances), el terrorismo y los hombres que se depilan de cejas para abajo. ¿Lo respeto? Qué remedio. Pero os juro que no lo comprendo. Es que hago deporte y es más cómodo es que tengo mucho pelo y sudo mucho. Bueno, vale, pues genial. Pero comprende tú que yo no me pueda sentir del todo atraída por ti. Aunque no voy a ir vomitando por ahí solo con verte.

Supongo que la culpa de este mal también la tiene el porno. En el porno las pioneras fueron las mujeres, que searrancaron el gatico acostao que Dios nos dio y cambiaron el sexo para siempre, pero pronto la moda también llegó a los hombres, que decidieron que eliminar el pelo de su cuerpo no solo era cómodo sino también más higiénico. Y aquí es donde esta historia me toca a mí los cojones.

Si ya es muy fuerte ser gorda, porque ya te vale, tía, ser gorda, podías dejar de comer, que al fin y al cabo adelgazar se adelgaza cerrando la boca, mucho más fuerte es ser mujer, gorda, y no querer depilarte. Eso no se puede comprender en este mundo en el que vivimos. Y esta es mi gran batalla personal. Tener que luchar contra todas aquellas personas que, si no lo dicen, sí que lo piensan, y creen que el pelo en el coño de una tía delgada, pues bueno, puede resultar hasta erótico, pero en una gorda… eso es una guarrería. A saber lo que se te junta ahí, bonita, que entre el roce de tus muslos y los pelos de tu pubis no te ha entrado un poco de aire fresco por lo bajini desde la última vez que fuiste al ginecólogo.

No voy a gastar ni una sola palabra en desmentir esos pensamientos porque bastante tiene una ya, solo quería haceros llegar mi reflexión sobre la tolerancia de “un poquito de guarrería” en mujeres con cuerpos “bonitos” y la intolerancia a esa gorda que no solo no se depila el pubis sino que encima defiende su derecho a llevarlo como le sale del ídem. Porque me parece maravilloso que una persona (lo entienda yo o no, que al fin y al cabo, ¿quién soy yo para decir lo que tiene que hacer nadie?) decida arrancase todos los pelos de su cuerpo porque se siente más cómoda así, pero me parece muy fuerte sentirte obligada a peinar tu cuerpo de una determinada forma para que no la llamen a una cerda, que no te lavas, y que te tiene que oler eso a trasera de restaurante chino.

Queridos todos: los hombres tienen pelo, las mujeres tienen pelo, los anos no son blancos y los coños huelen a coño. Y la morcilla huele a mierda pura, así que yo no me voy a meter eso en la boca.

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